A 50 años de la dictadura, la eliminación del mural “30 mil motivos” reabrió el debate sobre la memoria

El 11 de abril, la obra del artista marplatense Osmar Freites fue totalmente cubierta con pintura blanca en una medianera del Centro Cultural Osvaldo Soriano y generó debate en la ciudad. El mural “30 mil motivos” fue inagurada en 2014 y se consolidó como un símbolo cultural para la comunidad. Por eso, el hecho reavivó la discusión sobre el cuidado del patrimonio cultural y las expresiones vinculadas a la memoria, verdad y justicia.

En ese contexto, Portal Universidad dialogó con la hija del artista, Abril Freites, quien comentó cómo se enteraron de lo ocurrido, el significado de la obra, el accionar de la municipalidad y el impacto que tiene su eliminación.

Cómo se enteraron y antecedentes

La familia tomó conocimiento del caso y generó preocupación inmediata en un contexto marcado por historiales de vandalizaciones sobre la obra. “Nosotros nos enteramos a través de mi hermana menor, que regresaba de cursar en colectivo y vio que la pared estaba completamente cubierta de pintura blanca. Como familia nos angustiamos mucho porque ya habíamos sufrido acciones sobre el mural y en un primer instante pensamos que había sido un accionar a propósito para taparlo”, declaró.

En ese sentido, recordó antecedentes que marcaron la obra: “En 2021 el mural apareció escrachado con mensajes negacionistas muy violentos y hostiles. En 2015, época de elecciones presidenciales, también apareció con carteles pegados que incitaban a votar en blanco y que, en ese momento, habían sido impulsados por el surgimiento de grupos neonazis en Mar del Plata”.

Asimismo, remarcó que “el privado es el que forma parte del complejo habitacional que da esa medianera y a nosotros, el municipio nos dice que tuvieron una situación de plomería que resolver y que al hacer el arreglo taparon y pintaron para poder dejar prolijo”.

El sentido del mural e impacto cultural

La obra formó parte de una política cultural  impulsada por la municipalidad y distintos organismos para generar una expresión artística  vinculada a la memoria. “En realidad, el mural fue impulsado en 2014 desde el gobierno municipal, las organizaciones de derechos humanos, la Secretaría de Cultura y la sede de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, con la búsqueda de tener un centro cultural a la vista de forma pública y contar con una expresión artística”, expresó sobre las instituciones que se acercaron a Osmar Freites.

En ese marco, explicó cómo se vinculó Freites con el proyecto: “Mi padre, de forma autónoma, decidió presentarse para formar parte de ese homenaje que se hacía en recuerdo del Juicio a las Juntas y, por supuesto, en proyección de fomentar la memoria, verdad y justicia”.

En esa línea, Abril Freites observó que “la ciudadanía no termina de comprender del todo la gravedad de eliminar una expresión artística de este tipo en la ciudad de Mar Del Plata. Por supuesto que comprendo que hay distintas miradas y evaluaciones, pero no empatizo ni respeto la idea de cambiar la versión de querer fomentar que no son 30.000”

“Además, esa cuestión negacionista ha crecido y está proyectada sobre esa expresión artística que estaba en esa medianera porque la memoria, la verdad y la justicia lo que busca es que no se repita lo sucedido en la dictadura militar”, agregó.

El mural “30.000 motivos” tapado por completo con pintura blanca

Impacto cultural del hecho

La intervención del mural generó discusiones sobre el valor cultural de murales en el espacios culturales y con su vínculo a la memoria social.

Abril Freites remarcó el valor del arte en los espacios públicos: “Es muy importante entender que los procesos culturales que están en las calles no son espontáneos de artistas que vandalizan paredes, sino que forman parte de la cultura de nuestra ciudad y ponen al alcance de todos la historia de nuestro país”.

“La municipalidad no tuvo ningún tipo de recaudo sobre cuidar y proteger el mural, ni consideración de su existencia. Fue el mismo Estado el que propició que eso sucediera, es grave porque es importante que nosotros podamos cuidar todas las expresiones culturales e históricas que hay”, cuestionó la falta de resguardo por parte del municipio.

“Asimismo, hay que entender que mi papá fue un artista muy destacado tanto en la ciudad como en el país, y esto atenta contra la el patrimonio cultural de los marplatenses. Se tapa un mural de un artista de renombre internacional como si hubiese sido un dibujo de un adolescente que pasó y escribió su nombre con aerosol”, manifestó.

Apoyo de la comunidad y los elementos más representativos de la obra

El mural combinaba distintos elementos que en su conjunto daba un mensaje ligado a la memoria colectiva y la historia reciente. Recibimos mucho apoyo de los organismos de derechos humanos, de partidos y actores políticos, y de la comunidad cultural y educativa, que se pronunciaron en contra y está intentando elevar este repudio para que se pueda restaurar el sentimiento y el ideal del mural. La pintura no se puede restablecer porque el artista original ya no está, pero por lo menos convocar a la colectividad artística para que se vuelva a generar sobre ese mismo espacio otra acción artística con el mismo mensaje”, recalcó el soporte de distintos organismos.

Sin embargo, advirtió sobre el impacto simbólico: “Que este mural ya no esté implica que cada vez más continuamos silenciando todos los símbolos que nos recuerdan el horror de la dictadura. Para mí, no solo representaba a las madres que y abuelas de Plaza de Mayo, quienes han llevado adelante la lucha, sino que simbolizaba a todo el pueblo argentino que tuvo miedo y terror durante la dictadura más violenta y sangrienta que tuvimos en nuestro país”.

 

Osmar Freites pintando el mural

 

“Los elementos más significativos de la obra era el cielo, con un celeste tan vibrante y particular. Incluso los restauradores, que llegaron después de las primeras vandalizaciones, no pudieron encontrar la paleta original que había logrado mi papá. Ese color representa una unión con nuestro cielo argentino, nuestras convicciones y deseos de paz y diálogos. Además, las figuras dibujadas representaban a personas de la comunidad marplatense, de educación, cultura y políticos que fueron desaparecidos y eran muy queridos en la ciudad”, puntualizó sobre los componentes más representativos.

Del mismo modo, indicó que “toda la personificación de los desaparecidos y de abuelas y madres de Plaza de Mayo, que estaban en el mural mostraban un sentimiento cálido, tratando de confrontar a quien mirara ese mural. También buscaba generar preguntas y sensaciones a favor y en contra. Todo arte, expresión cultural y política, lo que tiene que hacer es tanto molestar como abrazar a aquellos que están más alineados con el sentimiento que se intenta expresar”.

Cuestionamiento ante la falta de políticas públicas y acción de la municipalidad

El caso también abrió discusiones sobre el rol del Estado en la preservación del patrimonio cultural urbano. Freites hizo hincapié en el cuestionamiento del gobierno sobre la cifra de 30.000 desaparecidos: “Que haya desaparecido esta obra genera una invisibilización muy peligrosa, sobre todo hoy en la forma en que se está manejando el mundo discursivamente. Intentan replantear la historia y cambiar el foco sólo por esta cifra. Este mural traía una resignificación de ese número, mirando hacia el futuro sin olvidar el pasado”.

Osmar Freites junto a las Abuelas de Plaza de Mayo

La familia apuntó sobre la falta de política pública en el cuidado del patrimonio cultural: “La responsabilidad no es del privado, sino de una municipalidad que ignora quiénes son y fueron actores de gran importancia en la ciudad, desconoce los nombres que formaron y asentaron cimientos y prescinde del valor de las obras que están expuestas. Sería muy importante que quienes nos gobiernan, además de tener conocimiento de estas cosas, pudieran estar atentos a estos hechos y tener herramientas para recuperar las obras”. 

“La gente tiene que entender que es importante evitar estas cuestiones y que hay que mantener viva la historia de nuestros artistas y actores culturales. La municipalidad tiene que pintar un mural que hable de la memoria, verdad y justicia y también que recuerde a mi papá que fue un artista y político muy importante en la ciudad”, concluyó.

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