Cambio climático y seguridad alimentaria: riesgos, impactos y respuestas

10ma Nota de Opinión elaborada por el Panel Interdisciplinario sobre Cambio Climático de la Universidad Nacional de Mar del Plata

Los cambios en las condiciones meteorológicas medias, junto con los fenómenos meteorológicos extremos, están alterando el sistema climático, lo que da lugar no sólo a patrones impredecibles de precipitaciones y temperaturas, sino también a un aumento de las adversidades como las inundaciones y las sequías.

Hay una relación directa entre el cambio climático y la seguridad alimentaria sostenible, dado que ésta se alcanza cuando la sociedad tiene acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, seguros y nutritivos que satisfagan sus necesidades dietéticas y preferencias alimentarias para una vida activa y saludable. La etapa inicial y directa en la cadena es la producción de alimentos que tiene como componente conductor el clima del lugar y sus variaciones. En 2024, 65 países tuvieron crisis alimentarias. Aún en Latinoamérica donde se registran mejores condiciones ambientales que en el resto del globo, hay crisis alimentaria.

A nivel global, los cambios en las tensiones geopolíticas generan un problema adicional. Además de las relaciones establecidas entre el ambiente y la producción agropecuaria, hay relaciones en el sentido inverso. Los sistemas agroalimentarios generan un tercio de las emisiones totales de gases de efecto invernadero (GEI), responsables del cambio climático.

Los sistemas agroalimentarios comprenden los productos alimenticios y no alimenticios provistos desde la actividad agrícola y ganadera, pero además desde la producción pesquera y forestal. En el área de influencia de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), todos son relevantes. En el partido de General Pueyrredon, la pesca y la frutihorticultura ocupan los primeros lugares. El cinturón frutihortícola de Mar del Plata ocupa el segundo lugar en el país.

¿Cuáles son los riesgos en los sistemas? ¿Cómo se relacionan con el CC?

Los sistemas alimentarios se enfrentan a una combinación compleja de riesgos. Las pérdidas económicas en el sector han aumentado en las últimas décadas en virtud del aumento en número y severidad de los eventos meteorológicos extremos. Los riesgos e impactos por condiciones adversas pueden observarse en todos los componentes de la cadena agroalimentaria.

Los impactos del cambio climático en el sector agropecuario cambian entre regiones del país, según la heterogeneidad de productos a obtener, las escalas de producción y los destinos. Además, el predominio geográfico de zonas áridas y semiáridas, que representa más del 75% de la superficie nacional, el aumento de la desertificación y la puja por el uso del agua contextualizan un gran desafío ante una condición vulnerabilidad hídrica
incuestionable.

En el caso de los océanos, la acidificación y la alteración de las corrientes pueden afectar la pesca de captura marina por cambios en la distribución y la abundancia de especies y/o cambios en los patrones de migración y reproducción. Este efecto tiene importantes repercusiones, tanto en las comunidades cuya economía depende de la pesca como en la preservación de los ecosistemas costeros.

¿Cuáles son los beneficios de consumir local y estacionalmente?

El transporte de alimentos es un componente importante de la industria agroalimentaria y contribuye en forma significativa en las emisiones globales de gases con efecto invernadero. La expresión “consumir localmente” significa elegir productos alimenticios que se cultivan o producen a una distancia relativamente corta del lugar de residencia.

Por otra parte, la alimentación estacional implica consumir frutas y verduras que se cosechan naturalmente en el momento en que se comen. Ambas prácticas son fundamentales para la agricultura sostenible, ya que reducen la necesidad de transporte de larga distancia, que no solamente reduce las emisiones, sino que disminuye los requisitos de embalaje y conservación que a menudo son necesarios en el transporte de alimentos a grandes distancias.

La reducción de la energía necesaria para la logística de transporte es fundamental. Cuando los alimentos no requieren recorrer grandes distancias, disminuye la dependencia del transporte refrigerado, proceso que consume mucha energía. De esa manera, no solo se mejora el valor nutricional y el sabor, sino que también se reduce la necesidad de agentes artificiales y conservantes, promoviendo un sistema agrícola más natural y sostenible. Por último, pero no menos relevante, estas acciones promueven las economías locales.

¿Cómo la tecnología puede contribuir para generar y distribuir soluciones climáticamente inteligentes?

La tecnología digital que integra la información y la comunicación ha permitido grandes avances en la toma de decisiones en el sector agroalimentario. Por un lado, se debe mencionar la información sobre el estado de los cultivos a escala regional y las predicciones anticipadas de rendimiento, por otro, la expectativa de los ingresos mediante acceso a información de los mercados.

A campo, los sensores de monitoreo y los sistemas de control automático brindan herramientas de manejo que permiten adecuar rápidamente las recomendaciones para aumentar la producción, hacer más eficiente el uso de recursos y cuidar el ambiente. En la producción de origen animal se puede mencionar que los avances tecnológicos permiten tener información de trazabilidad de la carne o de la miel, por ejemplo.

Las plataformas con servicios agroclimáticos se ocupan de distribuir información y conocimiento para la toma de decisiones y están diseñadas para ayudar a los usuarios a manejar los riesgos y capitalizar las oportunidades que se derivan de las nuevas condiciones debidas al cambio climático y su resultante mayor variabilidad. Aunque
pueden ser costosos en su implementación, los beneficios superan ampliamente a los costos.

Para gestionar servicios adecuados, es imprescindible promover la co-creación que implica la participación de diversos actores, incluyendo a los usuarios finales. A su vez, pueden gestionarse servicios para un paso específico de la cadena (producción, almacenamiento) o transversales (infraestructura o acceso a la información, entre otras).

¿Tenemos oportunidades? ¿Qué acciones se necesitan en forma urgente?

Existen diferentes instrumentos de financiamiento para atender la problemática. A nivel global, los sistemas agroalimentarios reciben menos del 10% del financiamiento para cuestiones de clima. Será entonces un rol de las instituciones de investigación y desarrollo priorizar las evaluaciones de las prácticas climáticamente inteligentes para propiciar una agricultura, ganadería y pesca sostenible.

Dado que, a nivel global, un 40% de las tierras han sido degradadas, ahora se requieren prácticas regenerativas capaces de recuperar la salud del suelo, la biodiversidad y aumentar el secuestro de carbono. Se requiere promover acciones para el clima pensando en la escala territorial. La brecha entre los recursos disponibles y los que se requieren para lograr un horizonte de desarrollo con bajo nivel de emisiones de carbono, justo y resiliente al clima es grande. Por lo tanto, reconocer la necesidad y establecer planes de acción coherentes es lo mínimo que se puede comprometer con la sociedad.

Dadas las tendencias globales de consumo de bienes producidos desde el sector se aprecia una oportunidad de generar más valor si se implementan herramientas de diferenciación como los esquemas de trazabilidad y certificación. El financiamiento es importante, pero también cabe reclamar que en ningún caso ni por breves períodos de desinterés gubernamental se deberían menospreciar las acciones cotidianas que contribuyen a la transformación cultural sobre el cambio climático.

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