“Historias de la ciudad”: 30 años de investigación para comprender cómo se transforma el territorio
¿Cómo se transforma una ciudad? ¿De dónde surgen las decisiones que modifican su paisaje urbano? ¿Qué proyectos quedaron en el camino y cuáles llegaron a concretarse? Muchas de las transformaciones que forman parte de la vida cotidiana de las ciudades tienen detrás procesos, debates y decisiones que no siempre son visibles para quienes las habitan.
Sobre esas preguntas se construye Historias de la ciudad. Experiencias y proyecciones, una compilación de Carlos Mazza y Perla Bruno que reúne trabajos vinculados con la historia de la arquitectura, la ciudad y el territorio. La obra recupera parte del recorrido desarrollado durante tres décadas por el grupo de estudios sobre Códigos y Planes Urbanos de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Mar del Plata y, al mismo tiempo, presenta investigaciones que abren nuevas perspectivas.
En diálogo con Portal Universidad, Mazza explicó que “el libro surge a partir de cumplirse los 30 años de existencia de nuestro grupo de investigación”. La publicación nació, según detalló, con un doble propósito: reconstruir el proceso de creación y desarrollo del grupo, sus diferentes recorridos, producciones y transformaciones, y dejar planteado un campo de posibles investigaciones para quienes continúen trabajando sobre estas problemáticas.
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Esa doble mirada explica el título del libro. La primera parte está vinculada con las “experiencias”: el devenir del grupo, los cambios en sus intereses y líneas de investigación, los intercambios con investigadores de otras universidades y la manera en que esas transformaciones se relacionaron con modificaciones en la propia universidad, las políticas de investigación, las políticas públicas del país y la formación de sus integrantes.
La segunda parte, en cambio, está orientada hacia las “proyecciones”. Allí se reúnen investigaciones que, lejos de cerrar una discusión, buscan abrir nuevas preguntas y perspectivas para futuros investigadores. El libro está organizado en dos partes: los primeros tres capítulos reúnen colaboraciones de investigadores externos y revisan aspectos de la historiografía urbana, mientras que los cuatro capítulos restantes presentan investigaciones sobre distintos problemas de la ciudad y el territorio.
Investigar la ciudad para entender sus transformaciones
El trabajo del grupo se desarrolló alrededor de la historia de la ciudad, la arquitectura y el territorio, así como de la historia de los planes urbanos y las normativas que regulan las transformaciones de las ciudades. A esas líneas se sumaron investigaciones relacionadas con la historia del turismo, el paisaje y la arquitectura vinculada con la actividad turística.
En ese recorrido, Historias de la ciudad recupera investigaciones que permiten observar la ciudad desde diferentes escalas y perspectivas. Entre ellas aparecen la circulación de ideas y saberes, las formas de hacer que subyacen a las transformaciones urbanas y territoriales, y distintos procesos de planificación.
Para el arquitecto, publicar esos resultados responde a una cuestión central de la actividad científica: la investigación parte de una pregunta sobre aquello que todavía no está dicho o sobre un problema que necesita ser comprendido.
“Lo que motiva cualquier investigación es que uno entiende que hay algo que no está dicho, que hay un problema y que hay una pregunta”, sostuvo. A partir de allí, explicó, el investigador construye una hipótesis e intenta responderla, aunque esa respuesta sea necesariamente provisoria.
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El propio proceso de investigación puede, además, ampliar las dimensiones del problema inicial. “Muchas veces el resultado supera lo que nosotros suponíamos que podía aparecer”, señaló Carlos Mazza, al explicar que a medida que se investigan y relacionan diferentes elementos se amplía el campo de conocimiento.
En el caso de este libro, esa dimensión adquiere una relevancia particular porque se trata de 30 años de trabajo acumulado. La publicación permite, así, recuperar conocimientos construidos durante ese período y ponerlos a disposición de otros investigadores y de la comunidad. “Por un lado, contar lo que uno ha desarrollado, abierto, visto e interpretado. Por otro lado, generar las bases para quien quiera seguir investigando”, resumió el compilador del libro.
La idea de continuidad atraviesa la obra. Para Mazza, una investigación no constituye necesariamente una respuesta definitiva: cada trabajo representa un cierre provisional que puede convertirse en el punto de partida para nuevas preguntas.
De la manzana urbana a la arquitectura deportiva
Los cuatro capítulos que integran la segunda parte abordan problemas diferentes pero relacionados con la manera en que la arquitectura y la planificación permiten explicar las transformaciones del territorio. El primero analiza la idea de la manzana urbana en planes y proyectos en Argentina; el segundo estudia el edificio-calle como tipo urbano; el tercero compara tres planes urbanos para Pinamar y el cuarto aborda la arquitectura deportiva en la historia de Mar del Plata.
En este último caso, el trabajo de Guillermo Eciolaza propone recorrer tres momentos históricos de la infraestructura deportiva marplatense: las primeras instalaciones, la construcción del Estadio Mundialista y las infraestructuras vinculadas con los Juegos Deportivos Panamericanos.
Eciolaza explicó que su investigación se incorporó a una trayectoria de trabajo previa del grupo, pero también permitió sumar nuevos problemas y preguntas vinculados con discusiones contemporáneas.
El capítulo analiza cómo la aparición de determinadas infraestructuras deportivas estuvo relacionada con procesos históricos específicos de expansión y transformación de Mar del Plata. El objetivo no es realizar un diagnóstico sobre el estado actual de esas instalaciones, sino reconstruir los mecanismos que hicieron posible su aparición, los valores que adquirieron y la carga simbólica que aportaron a la ciudad.
En ese sentido, la arquitectura deportiva no es analizada como un conjunto de objetos aislados. Su existencia está vinculada con procesos más amplios en los que intervienen los equipos de diseño, las empresas constructoras, las autoridades que originaron los encargos y, especialmente, las formas de apropiación social de esas infraestructuras. La perspectiva permite pensar, entonces, que las obras que conforman una ciudad son también resultado de decisiones, contextos históricos, proyectos y conflictos que exceden a cada edificio en particular.
Una historia que también mira hacia adelante
Aunque buena parte de la publicación recupera la trayectoria de tres décadas del grupo de estudios sobre Códigos y Planes Urbanos, Mazza remarcó que el objetivo no es solamente mirar hacia atrás.
La segunda parte del libro busca precisamente abrir líneas de investigación para las próximas generaciones, a partir de trabajos que permiten formular nuevas preguntas sobre la ciudad y el territorio.
Por eso, la publicación está dirigida tanto a investigadores y especialistas como a lectores interesados en comprender el espacio que habitan. “Son de interés para investigadores, pero también para no investigadores porque hablan de cosas que no se conocen y que forman parte de las transformaciones urbanas que constantemente vemos que suceden”, planteó Mazza.
En esa mirada aparecen también aquellas transformaciones que nunca llegaron a concretarse: proyectos, planes y propuestas que quedaron en el papel pero que permiten comprender qué ciudad se imaginó en distintos momentos históricos.
La curiosidad aparece así como una puerta de entrada al libro. “La propuesta de leer este libro tiene que ver con la curiosidad, con la necesidad de saber y con conocer fenómenos que nos rodean”, sostuvo Mazza.

