Los soldados de Lula derrotaron a la tropa de Flávio: una guerrilla digital por el voto brasileño

Luiz Inácio Lula da Silva gobernará Brasil por cuatro años más. Así lo determinó el pueblo brasileño en el balotaje de este 25 de octubre. El mandatario logró la mayoría de los votos y, por cuarta vez, será el presidente de nuestro país vecino. Tras la derrota en la primera vuelta, el oficialismo se vio obligado a reestructurar su comunicación y a adaptar su discurso en las redes sociales.

El Partido de los Trabajadores (PT) entendió que, en los tiempos que corren, una gran parte de los votos emerge del mundo cibernético, que la juventud aún se moviliza y que la comunicación digital funciona como lenguaje de clases. En tan solo 21 días, su equipo construyó un espacio masivo a través de una narrativa popular y de su columna vertebral, un canal de WhatsApp: Exército do Lula.

En ese contexto, Portal Universidad dialogó con Amílcar Salas Oroño, licenciado en Ciencias Políticas, director del Observatorio de Política Internacional y docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), quien vivió las elecciones brasileñas en San Pablo.

El ejército de Lula y nuevas formas de comunicación política

El escrutinio definitivo dispuso que Lula obtuvo el 51,79% (64.255.969 de votos) y Flávio Bolsonaro, el 48,21% (59.826.002 votos). Lula pagó con la misma medicina digital con la que Bolsonaro viene trabajando desde hace años y que fue clave para su victoria del 4 de octubre.

A sus 81 años recién cumplidos, el dirigente del PT volvió a demostrar su vigencia en la historia política de Brasil. Desde su primer mandato, en 2003, hasta las elecciones de este año, la comunicación política cambió. Pero el cambio no siempre implica olvidarse por completo de lo tradicional. Lula y su equipo supieron combinar dos mundos distintos: el digital y el físico. Mejor dicho, las pantallas y las calles. Porque desprenderse por completo del pueblo físico para someterse íntegramente a los usuarios supone alejarse del espacio donde se construye la política.

El canal de difusión “Exército do Lula” fue crucial para la victoria reciente. Y el culpable de su crecimiento fue André Janones, un diputado federal de 42 años oriundo de Minas Gerais. La iniciativa, creada por este diputado, surgió en abril con apenas unas cuantas centenas de personas del entorno cercano. Al terminar la primera vuelta, el canal contaba con una base de alrededor de 50.000 seguidores. Tras la derrota, Janones intensificó la campaña. El crecimiento fue explosivo. De lograr 500.000 seguidores a los pocos días a superar los 10 millones a solo dos días de la elección.

Lula, presidente reelecto

Para generar más mística en la campaña, el mineiro estructuró el canal con una jerarquía militar simbólica. El mecanismo y el mensaje fueron simples: ya no eran seguidores, sino soldados. La difusión para la campaña se organizaba en misiones. Y los soldados respondían al “general” Janones y al “mariscal” Lula. El general enviaba vídeos y audios con un comunicado de alerta: “¡Pessoal, urgente!”. Así, se difundieron todos los materiales de campaña.

Esta estrategia se convirtió en una guerrilla digital para contrarrestar la narrativa de Bolsonaro. “El canal de WhatsApp ‘Tropa de Flávio’ se quedó estancado en un poco más de dos millones de miembros y fue superado por el de Lula. Pero me parece que esa presencia permanente y esa producción encontraron una articulación para una posibilidad de mayor desarrollo”, destacó Salas Oroño.

En ese sentido, añadió que “las redes sociales tuvieron mucha importancia, sobre todo en el segundo turno. Es decir, las tres semanas que separaron la primera vuelta de la segunda. Porque a partir de ahí no solo se organizó una especie de partido digital en distintos sitios, sino que además generó un crecimiento de uno de los canales de WhatsApp”.

El ecosistema digital fue muy importante como organizador de las piezas comunicacionales. La asimetría organizativa entre el Partido Liberal (PL) y el partido comandado por el actual presidente marcó evidentemente los últimos ciclos electorales. “El Partido de los Trabajadores, los comunicólogos o influencers vinculados con el partido no tenían este grado de centralización, lo que permite, en estos casos donde hay mucha intensidad política, ir pautando cuestiones directas y concretas. Se combinaron varias cosas importantes y novedosas”.

Las recientes elecciones dejaron un marco explícito de la adaptación del modelo de comunicación política. Adaptación, no transformación completa. A grandes rasgos, el mensaje político actual prioriza el rápido impacto y la simplificación extrema por encima de la deliberación programática. Además, según indicó el profesional, “favorece una limitación en el contenido, en la exposición y en el desarrollo de las ideas. La comunicación digital necesita llamar la atención y eso muchas veces está vinculado a una imagen o alguna expresión disonante. Las formas habituales y tradicionales, podría agregar propias del siglo XX que han quedado antiguas frente a estas nuevas maneras de comunicar los discursos políticos”.

La experiencia de la política contemporánea pone sobre la mesa la convergencia entre las herramientas digitales y las dinámicas tradicionales de la política. “Se combinó el personaje central, en este caso Lula, que participar de estos distintos mundos: el histórico y el moderno. A ese nuevo ámbito, el actual presidente accedió gracias a la ayuda eventualmente de algunas personas muy ligadas con lo digital, como André Janones”.

André Janones y Lula da Silva

Asimismo, dijo que “también hay una cualidad de liderazgo político que sabe conectar esos dos mundos, en los cuales un candidato como Flávio Bolsonaro difícilmente pudiera ser ubicado como contrincante. La ventaja de Lula es conocer bien las piezas de la historia política reciente brasileña y distinguir en qué momento puede generar una dialéctica con su opositor, con su antagónico. Por eso, en los debates me parece que Lula se dio bastante bien porque supo cómo ‘conversar’ con Bolsonaro”.

El bolsonarismo tiene desde hace bastante tiempo una presencia digital. Además, durante los cuatro años del gobierno de Jair Bolsonaro utilizaron recursos públicos para afinar aún mejor ese instrumento digital. Ese partido bolsonarista ganó la primera vuelta por presencia, constancia, ocupación y por contenidos diversificados. Sin embargo, durante esas tres semanas, el PT respondió de una manera similar. “Se equilibraron las fuerzas. El canal de WhatsApp del Partido de los Trabajadores adquirió fuerza y el volumen en sus distintos relanzamientos de los productos que se hacían dentro de ese medio”.

En ese sentido, sostuvo: “Las redes fueron determinantes, pero siempre en esta capacidad de equilibrar y de anular la primacía del bolsonarismo en ese mundo digital. En la última semana se pudo avanzar para la campaña de Lula y ahí es donde empezaron a aparecer las distintas ramificaciones que originaron movilizaciones tan masivas, porque generan una atracción en los barrios y en las personas”.

Y añadió que “no se trataba de equilibrar las fuerzas en el plano digital, sino de generar una movilización que empezara a contagiar. Esa fue una decisión que tomó Lula ni bien aparecieron los resultados de la primera vuelta”.

Movilizaciones en Brasil junto a Lula

Políticos influencers, IA y fake news

Los candidatos del Partido Liberal, vinculado al bolsonarismo, recibieron capacitaciones de Meta, Google y TikTok para elaborar mensajes directos, captar la atención rápidamente y combinar tendencias con contenidos políticos recurriendo al humor, la provocación y el entretenimiento. Además, el Tribunal Supremo de Brasil ordenó a la Policía Federal abrir una investigación contra Flávio Bolsonaro por una supuesta financiación extranjera de su campaña, así como por la manipulación del algoritmo en redes sociales para favorecer sus contenidos frente a los de otros aspirantes.

En tiempos de campaña, los contenidos en las redes sociales pasaron todo tipo de límites. El oficialismo tuvo que lidiar con una operación política del PL basada en la inteligencia artificial, las fake news y el humor para desacreditar a Lula y a su espacio político. “La figura de Lula, durante sus distintos períodos como presidente, fue objeto de distorsiones, extrapolaciones y caricaturas por parte de su propia fuerza política. El humor político y gráfico acompañó históricamente al PT. Lula siempre fue bastante generoso con las representaciones que lo retrataban de forma simpática, incluso aquellas que se burlaban de él, como las relacionadas con la falta de un dedo”.

No obstante, en muchas oportunidades el propio Lula le quitó dramatismo a esas representaciones. “Aun con esa actitud generosa frente al ridículo, durante esta campaña se destacaron sus virtudes y no fue una figura tan castigada por sus contrincantes. Si bien Flávio Bolsonaro y las fuerzas opositoras al Partido de los Trabajadores criticaron el antipetismo, no hubo un ataque tan directo contra el antilulismo”.

Desde los años 2000, en consonancia con los cambios digitales y las nuevas formas de representación, surgieron candidatos a diputados y senadores con muchos votos. Algunos construyen una figura que adquiere rápidamente interacción y visibilidad, pero que después pierde fuerza en las elecciones presidenciales. Esto ocurrió en esta campaña y también en elecciones anteriores.

Flávio Bolsonaro y Lula da Silva en el último debate

En esta campaña, el papel de los diputados influencers fue especialmente relevante. “Hay influencers que se vuelcan a la política y políticos que se convierten en figuras de las redes sociales. Los casos de Nikolas Ferreira, en Minas Gerais, y Lucas Pavanato, en San Pablo, entre otros, han despertado la inquietud intelectual por estudiar este fenómeno. André Janones también tendría un perfil en este sentido”.

La política brasileña tiene varias de estas figuras que están presentes en las campañas electorales, impulsando algunas candidaturas estaduales e incluso a los propios candidatos a presidente. “El Partido de los Trabajadores también tiene sus influencers, aunque no tantos, quizás tenga algo por trabajar. Lo mismo ocurre con un partido aliado, como el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), que cuenta con figuras como Erika Hilton, una candidata con mucha llegada, difusión y votos, que fue la más votada de San Pablo. Estos elementos transforman la política. Se trató de una campaña presidencial estructurada a partir del vínculo con estas candidaturas de influencers”.

En esa línea, Salas Oroño señaló: “Fue una campaña muy interesante. Con muchos elementos para analizar desde el punto de vista de la comunicación, pero sobre todo muy pautada por el juego político. No se trató de una técnica por desarrollar ni hubo una novedad en cuanto a las propuestas o un quiebre. Hubo que estar muy cerca de las distintas aristas políticas que se pusieron en juego: la cuestión judicial, las redes sociales, las calles, las relaciones internacionales y los vínculos políticos subnacionales”.

Además, añadió que “el Partido de los Trabajadores llegó al final de la campaña de manera muy competitiva y con muchos elementos bien equilibrados. Más allá de todos los contratiempos, el PT demostró tener una capacidad de maquinaria política. La comunicación es uno de los componentes de esa capacidad”.

Las tensiones del bolsonarismo y la experiencia en San Pablo

En cuanto a los resultados de las elecciones, el profesional expresó: “En general, no se puede decir que fue una mala elección de Bolsonaro, porque creció más que en la primera vuelta. Pero el que venía detrás creció mucho más que él. Lo que sí parece es que su figura está atravesada por tensiones que el propio Flávio no controla, como la relación con su padre y con los otros políticos que se le suman. Él no es el centro gravitacional de la fuerza bolsonarista”.

Y añadió que “en ese intercambio entre poderes se verá si Brasil continúa por la senda económica de estos cuatro años, así como en sus relaciones internacionales y en el manejo de sus recursos estratégicos. Es difícil proyectar lo que ocurrirá en los próximos cuatro años, pero habrá conflictos internos que marcarán ese rumbo”.

El cana de WhatsApp que llevó a la victoria de Lula

Por su interés personal y académico en la política brasileña, además de sus aportes desde el Observatorio de Política Internacional, Amílcar Salas Oroño experimentó desde San Pablo las elecciones que consagraron a Lula como presidente reelecto. “En San Pablo, la campaña se vivió muy intensa porque estuvo marcada por las movilizaciones en las últimas semanas. Fueron grandes concentraciones en esta ciudad, en la cual ganó Lula”.

En ese marco, concluyó: “Es una ciudad que acompaña al presidente actual y si uno mira los resultados de esta segunda vuelta, el crecimiento que le da la victoria está, a grandes rasgos, en los votos que obtiene en el estado y en la ciudad de San Pablo, que concentra el volumen más importante”.

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