Terremotos en Latinoamérica: las razones geológicas detrás de una catástrofe impredecible

El último año dejó un saldo alarmante de terremotos en Latinoamérica, ocurridos en lapsos cortos de tiempo y con cifras catastróficas en las comunidades afectadas. Este escenario se explica, en gran medida, por el Cinturón de Fuego del Pacífico, la franja geológica donde se concentran alrededor del 90% de los sismos de todo el planeta. 

Venezuela, Colombia, Perú, Panamá y México son algunos de los países perjudicados por esta ola sísmica que golpea al territorio latinoamericano. Esto generó una marea de especulaciones respecto a la posibilidad de un “efecto dominó” entre estos eventos y el aumento del temor en los ciudadanos que viven en ciudades bajo riesgo sísmico. 

¿Coincidencia o catástrofe en cadena?

Los últimos meses acumularon eventos de alta magnitud que llamaron la atención por su cercanía temporal y geográfica. En este contexto, Portal Universidad dialogó con Daniel Martínez, Doctor en Ciencias Geológicas, investigador del CONICET y docente de la UNMDP, quien explicó sobre la situación: “La zona donde pasaron los sismos son zonas donde convergen y están en contacto diferentes placas tectónicas de las que forman la superficie terrestre”.

Las placas de Nazca, Sudamericana, Norteamericana, Cocos y Caribe son las que principalmente inciden en la actividad sísmica de la región. Se empujan año tras año y acumulan una enorme tensión que, al liberarse, desata los devastadores eventos sísmicos.

Principales placas tectónicas

Para graficar este proceso, el investigador detalló: “La superficie terrestre se divide en placas como si fuera un rompecabezas. Debajo de la corteza, en el manto, la roca se encuentra en un estado plástico y viscoso, no líquido. El movimiento de esa capa profunda es lo que empuja y hace que las placas superiores se muevan y se relacionen en sus bordes”.

En referencia directa hacia los terremotos ocurridos, Martínez aseguró haciendo hincapié en Venezuela: “Los terremotos que ocurrieron en Venezuela, Panamá y Colombia están vinculados a diferentes placas. El de Venezuela es la zona de contacto entre la placa del Caribe y la Sudamericana, lugares de mucha actividad sísmica”, y agregó: “Este fue de unos 20 kilómetros de profundidad aproximadamente”.

El evento sísmico ocurrido en Venezuela marcó un antecedente histórico en cuanto a la catástrofe que dejó: Según el gobierno venezolano, murieron 6.509 personas debido a la actividad sísmica. La poca profundidad del foco fue un factor determinante en la violencia con la que el sismo dañó la superficie. 

Terremoto en Venezuela

En contraparte con el anterior, Martínez analizó lo ocurrido en Colombia: “El terremoto que ocurrió en Colombia, se da porque la placa de Nazca se sumerge por debajo de la placa sudamericana con una pendiente bastante pronunciada. Entonces la liberación de energía ocurrió a más de 100 kilómetros de profundidad”, y sumó: “Tiene un origen diferente al de Venezuela porque no son dos placas que se mueven con los bordes paralelos, sino que es una placa que se mete por debajo de la otra”.

Colombia es un país altamente activo sismológicamente, que está comprendido en una zona atravesada por placas tectónicas. Según el Servicio Geológico Colombiano, en el país se registran en promedio unos 2.500 sismos por mes, aunque la mayoría son demasiado pequeños o profundos para ser percibidos por las personas.

En cuanto a una relación causal entre los sismos, el geólogo concluyó: “Hasta el momento no puede decirse que haya una vinculación de causalidad entre los terremotos. No hay explicación de por qué ha ocurrido, que sea sólida y consistente. Al ser reciente puede ser que se desarrollen investigaciones y que más adelante haya explicaciones”.

El impacto urbano

La realidad de las catástrofes sísmicas es compleja e impredecible, específicamente en Latinoamérica donde la infraestructura sufre más debido a la vulnerabilidad. En este marco, Portal Universidad conversó con Mauricio Quiroz Londoño, Doctor en Ciencias Geológicas, investigador del CONICET y docente de la UNMDP, que estuvo en Colombia en las horas posteriores al terremoto.

“Llegué un día después del terremoto, como los aeropuertos de Manizales y Pereira se destruyeron aterricé en Medellín. Realmente fue una situación muy triste, se notaba en la gente. Se veían todos unidos por una tragedia nacional”, relató Londoño.

Terremoto en Colombia

Frente a la incertidumbre sobre si es posible predecir este tipo de fenómenos, el geólogo comentó: “No se puede prever. La ciencia, la sismología y la tecnología todavía no están tan desarrolladas y no han encontrado un parámetro que ayude a identificar cómo prevenir eso. Simplemente es acumulación de energía que se libera en un momento específico”.

Para comprender la formación silenciosa de los terremotos, Londoño realizó una analogía: “Es como una hoja sobre una mesa que empezás a empujar con una mano mientras dejás la otra quieta, en un punto se dobla y, si seguís haciendo fuerza, se rompe. Con las placas pasa lo mismo, con la diferencia de que hablamos de masas continentales de roca dura”.

La magnitud registrada es un factor fundamental, pero no el único. El tipo de suelo donde se encuentran las ciudades afectadas resulta determinante. Londoño explicó la importancia con un caso real: “Manizales y Pereira están a 60 kilómetros, pero a la misma distancia del epicentro. Pereira tuvo cientos de muertos, en Manizales hubo dos muertos porque las casas no se cayeron. Y es por eso, Pereira está construida sobre un abanico aluvial donde hay muchos sedimentos finos y agua subterránea. Manizales está sobre la montaña, en roca dura”.

Derrumbe en Pereira

No resulta de la misma forma un terremoto que impacta en suelo blando al que ocurre en un suelo rígido, son dos escenarios diferentes. De igual forma, tienen suma importancia las estructuras que se apoyan sobre estas superficies.

En relación con esto, el geólogo contó: “Son edificios de 15 o 20 pisos y los tienen que tirar porque estructuralmente quedaron devastados, pero no se cayeron, eso obliga a que esos edificios tengan que desalojarse. Pero los que están abajo también, no tienen problemas estructurales, pero el peligro de los de arriba hace que los tengan que desalojar”.

En Colombia se midió el nivel de daño de las estructuras afectadas por el sismo, factores como intensidad sísmica, calidad constructiva, estado de conservación y fecha de edificación fueron lo que determinaron esto.

Derrumbe en Colombia

En una explicación, Londoño habló sobre las ondas de estos eventos: “Los sismos llegan en dos fases. Primero la onda P, que se mueve en una dirección, pero después llega la otra onda, que trae un desplazamiento perpendicular a la primera. Pasas la sensación de no poder controlar el cuerpo porque hay dos movimientos”.

El investigador del CONICET concluyó analizando el mapa de riesgo de actividad sísmica en Argentina: “Los sismos más importantes y devastadores que se pueden dar en Argentina, yo creo que podrían ser al oeste del país. Tenemos ciudades importantes en la parte sur, y tenemos toda esta parte de la cordillera de los Andes que tiene una actividad muy importante”. 

 

 

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