Día Mundial de la Diabetes: ¿Por qué hablar de prevención sigue siendo urgente?

Cada 14 de noviembre se conmemoraba el Día Mundial de la Diabetes, una fecha impulsada por la Federación Internacional de Diabetes y la Organización Mundial de la Salud con el objetivo de concientizar sobre el crecimiento sostenido de esta enfermedad crónica. La jornada busca instalar la importancia de la prevención, la detección temprana y el tratamiento adecuado, en un contexto global en el que el número de diagnósticos aumenta año tras año y las complicaciones asociadas siguen generando un fuerte impacto sanitario.

En América Latina, las cifras muestran un incremento aún mayor respecto de otras regiones, asociado a cambios en los estilos de vida, aumento del sedentarismo, dificultades de acceso a alimentos saludables y transformaciones socioeconómicas que afectan de manera directa la calidad de vida de la población. En la Argentina, la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo había informado que un 12% de la población convive con diabetes, duplicando prácticamente las cifras registradas dos décadas atrás. En ese marco, especialistas insisten en subrayar que la diabetes no solo podía tratarse, sino también prevenirse mediante decisiones accesibles y sostenibles.

Desde el Sistema de Medios Públicos de la UNMDP dialogamos con Gustavo Elicabe, médico clínico y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata, quien explicó que la diabetes “es una enfermedad metabólica caracterizada por un aumento de los niveles de glucosa en sangre”, lo que puede afectar distintas áreas del organismo. Señaló que la hiperglucemia sostenida produce consecuencias severas: “Puede producir complicaciones en el corazón, en el cerebro, en los riñones y en la retina. También afecta las arterias y, en conjunto con el daño de los nervios y las infecciones, lleva a lo que llamamos pie diabético”.

Elicabe remarcó que esas complicaciones son graves pero evitables. “Lo importante es pensar que la diabetes se puede controlar, se puede vivir con diabetes sin complicaciones y, sobre todo, se puede prevenir”, sostuvo. Según explicó, el exceso de peso, la obesidad y los antecedentes familiares eran factores determinantes, así como la hipertensión, el tabaquismo y el sedentarismo. La detección temprana de estos elementos de riesgo permite intervenir antes del desarrollo pleno de la enfermedad y reducir su impacto de manera significativa.

El especialista detalló que una alimentación equilibrada resulta fundamental para la prevención. Recomendó incorporar más vegetales, limitar grasas de origen animal y reducir el consumo excesivo de hidratos de carbono refinados. “No se trata de demonizar alimentos, sino de buscar una dieta lo más natural posible, con menos procesamiento y más elaboración casera”, explicó. A esto se suma la necesidad de incrementar la actividad física: combatir el sedentarismo sigue siendo una de las estrategias más efectivas para reducir el riesgo.

Consultado sobre el aumento sostenido de casos en la región, Elicabe señaló que en Latinoamérica el crecimiento ha sido mayor que en otras zonas del mundo. “Tiene que ver con los cambios en los estilos de vida, las migraciones internas, la disminución de la actividad física y el aumento del sobrepeso”, indicó. También mencionó las dificultades económicas, que condicionan una alimentación adecuada y el acceso a actividades recreativas. De manera directa, la combinación de estos factores genera un incremento de casos que ya se observa en la práctica clínica cotidiana.

El impacto se ve reflejado en el aumento de complicaciones severas. Elicabe sostuvo que “gran parte de los pacientes en diálisis hoy llegaron a la insuficiencia renal por una diabetes que no estaba bien controlada”. Además, destacó que, después de las amputaciones por traumatismos, la diabetes constituye la segunda causa de amputaciones en el país. “Son complicaciones graves y prevenibles. No tendrían que ocurrir si la persona detecta tempranamente su diabetes y comienza un tratamiento adecuado”, afirmó.

Respecto de los controles necesarios, el médico señaló que el primer paso se encuentra en una consulta rutinaria. “El médico puede detectar factores de riesgo, como antecedentes familiares, hipertensión, obesidad o haber tenido diabetes gestacional”, explicó. Un análisis simple de glucosa en sangre permite determinar con rapidez si existe una alteración y, en ese caso, iniciar un seguimiento temprano o un tratamiento oportuno. Para Elicabe, la clave radica en sostener controles regulares incluso en personas jóvenes o asintomáticas.

El especialista también detalló los distintos tipos de diabetes. Explicó que la tipo 1 se presenta con mayor frecuencia en niños, niñas y adolescentes, y está asociada a un mecanismo autoinmune por el cual el páncreas dejaba de producir insulina. En cambio, la tipo 2 —la más común— se asocia sobre todo al sobrepeso y la obesidad, y afecta a personas cada vez más jóvenes. “Hoy vemos hiperglucemias en niños vinculadas a malos hábitos alimentarios. Y en adultos, pacientes de más de 60 o 70 años con diabetes tipo 2 son cada vez más frecuentes”, indicó. Sin embargo, remarcó que el mayor desafío se da cuando el diagnóstico aparece en edades tempranas: “Cuanto antes se adquiere la enfermedad, más tiempo hay para que se desarrollen complicaciones”.

Concluyó que la diabetes implica un compromiso compartido entre las personas, los equipos de salud y las políticas públicas. La detección temprana, la educación sanitaria y la accesibilidad a los tratamientos constituyen herramientas centrales para revertir una tendencia que seguía en ascenso. En el Día Mundial de la Diabetes, su mensaje busca recuperar una idea fundamental: aunque se trata de una enfermedad crónica y extendida, cada persona cuenta con la posibilidad de prevenirla y, si ya convive con ella, de evitar que avance.

También puede gustarle...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *