Agustín Salvia: “Estamos ante un escenario en el que se está agravando el componente de marginación social”
El sociólogo e investigador del Observatorio de la Deuda Social Argentina, Agustín Salvia, participó este martes de la jornada “Debates urgentes: Pobreza, endeudamiento y feminización de la crisis”, desarrollada en la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), donde presentó un diagnóstico sobre las transformaciones de las condiciones de vida y advirtió sobre la persistencia de una pobreza estructural que no puede ser explicada únicamente a partir de los ingresos.
La apertura de la actividad estuvo a cargo de la rectora de la UNMDP, Mónica Biasone; el vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Salud y Trabajo Social, Manuel Mallardi; y la secretaria de Fortalecimiento Institucional y Políticas de Derechos Humanos de esa Facultad, Sofía Ardusso.

Durante su exposición, Salvia explicó que uno de los principales ejes de su presentación sería ampliar la forma en que se analiza la pobreza. “Nuestros indicadores son de desarrollo humano, más integral que los indicadores monetarios de pobreza, presentando la existencia de la pobreza multidimensional y los aspectos claves, recursos fundamentales o capacidades básicas que requieren las personas para poder desarrollarse”, señaló.
En ese sentido, enumeró algunas de las dimensiones que deben ser consideradas para comprender las condiciones de vida: “Para analizar la crisis económica tenemos que contemplar condiciones básicas como la vivienda, el hábitat social urbano, la educación, la alimentación, el trabajo”.
Para Salvia, el escenario actual se inscribe en un problema de larga duración. “Yo creo que tampoco es nueva. Tenemos estos problemas de una pobreza estructural multidimensional crónica en la Argentina desde hace tiempo. Pero hay procesos que los agravan y otros que los alivian”, explicó.
Una Argentina atravesada por distintas realidades
El investigador puso el foco en el agravamiento de las condiciones de vulnerabilidad y en las dificultades que atraviesan distintos sectores sociales. “Estamos ante un escenario en el que se está agravando el componente de marginación social”, afirmó. En relación con el acceso a los alimentos, agregó: “El hambre no es exactamente desnutrición, pero sí es un problema donde la población tiene problemas de acceder al derecho a la alimentación”.
A esa situación, señaló, se suman otras dimensiones: “Hay un problema de descentralización del empleo, hay enfermedad laboral, se afectan las condiciones de salud y del hábitat. Hay un sector medio, clase media, que está descendiendo, están perdiendo en este contexto por falta de trabajo, por corte de empleo”, sostuvo.
Al mismo tiempo, Salvia reconoció el impacto de las políticas de asistencia sobre los sectores más pobres: “La ayuda social que se ha incrementado ha servido mucho para los sectores más pobres. La indigencia efectivamente ha bajado con respecto a lo que teníamos años atrás”.

Sin embargo, cuestionó la capacidad de la medición monetaria para reflejar la totalidad del fenómeno. “La pobreza, en realidad, hay también políticas complicadas, no sé si intervenidas, pero afectadas por cuestiones metodológicas que hacen que en realidad los niveles de pobreza que informa el INDEC oficialmente estén subregistrando el problema”. Según su análisis, “lo que parece ser entre un 28 y 30%, en realidad estaríamos más cerca del 40% si midiéramos correctamente alguna de las reglas que utiliza la dimensión de la pobreza monetaria”.
Frente a esta situación, el investigador planteó una división de la sociedad argentina en tres grandes grupos: “Cuando avanzamos hacia la pobreza multidimensional se ve claramente que tenemos solo un tercio de la sociedad incluida, integrada a un proceso de movilidad social ascendente, garantizada de todos los derechos y una capacidad de consumo de mercado no excesiva. Pero tamnbién hay una Argentina del medio que está muy vulnerable y hay una Argentina que es el 30% que viene siendo pobre estructuralmente desde hace muchos años”, detalló.
Otro de los ejes abordados por Salvia fue el impacto diferencial que tienen las condiciones económicas y sociales sobre las mujeres. “En el caso concreto de la problemática femenina en el mismo hoy de la pobreza, claramente son quienes más sufren en el contexto de incrementar tanto su labor doméstica intensiva como tener que defender trabajos, enfrentar un proceso de precarización creciente”.
La información empodera
Para Salvia, la producción y circulación de información sobre estas problemáticas constituye también una herramienta para la defensa de derechos. “Creo que la información empodera y esa información les permite a los actores también hacer reclamos de sus derechos, hacer demandas de sus derechos”, sostuvo.
El investigador también se refirió a la evolución reciente de los indicadores de pobreza e indigencia y señaló que, luego del fuerte deterioro registrado en los primeros dos años de gobierno de Javier Milei, la estabilización económica posterior produjo una mejora, aunque menor a la reflejada por las estadísticas oficiales. “Etren 2023 y 2024 se aceleró la pobreza, no solamente en el contexto de la inflación, ya venía con un proceso nacional. La caída del régimen nacional y la estabilización económica al final del 24 o principio del 25 hizo bajar la pobreza y la indigencia”, explicó.
En relación con el período más reciente, sostuvo: “En 2026, lo único que ha mostrado un leve descenso ha sido la indigencia. La pobreza que se mide oficialmente figura en un 28%, pero incluso con otros indicadores multidimensionales de acceso socialmente a recursos, hay una pobreza crónica cercana a esa crifra y una pobreza mayor que alcanza casi el 50%”.
El compromiso de la Universidad
Por su parte, Sofía Ardusso destacó el papel de la Universidad Pública frente a las problemáticas sociales y económicas que atraviesa el país. “Nos encontramos en un momento en el que estamos afrontando múltiples crisis que nos atraviesan también a cada uno de nosotros. Particularmente, a cada una de nosotras quienes vivimos en la universidad, pero también quienes vivimos en nuestro país, en nuestra sociedad en general”, expresó.
Ardusso vinculó estas problemáticas con distintos debates que atraviesan actualmente a la comunidad universitaria. “Hoy está acá la rectora, pero mañana va a estar discutiendo el presupuesto universitario, estamos discutiendo todos los días qué es lo que pasa con las políticas de género. Gracias a la lucha de muchos argentinos y argentinas, ya es de público conocimiento la situación sobre endeudamiento que estamos atravesando, cómo eso nos afecta particularmente a mujeres y disidencias”.
Frente a este escenario, Ardusso concluyó remarcando el compromiso social de la Universidad: “Desde las universidades, desde el compromiso social universitario que hemos conquistado y del cual defendemos nos toca parte, dar respuestas y ser parte de generar aportes a estas problemáticas sociales complejas que no son aisladas”.
