Alemania entre las urnas y los cimientos de su historia: el pasado que vuelve a interpelar a Europa
La victoria del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) en las recientes elecciones de Sajonia-Anhalt, marcó un cambio significativo en el escenario político de la región y abrió un nuevo capítulo en el avance de la fuerza en Alemania. En los comicios del 6 de septiembre, AfD obtuvo el 43,8% de los votos. El resultado también significó un fuerte retroceso para la Unión Demócrata Cristiana (CDU), que obtuvo alrededor del 18% y quedó en segundo lugar.
A partir de este resultado, se reavivó el debate sobre el crecimiento de la fuerza en el este del país y las consecuencias que puede tener para el contexto político alemán. Para profundizar en el panorama, Portal Universidad dialogó con Rafael Briano, docente e investigador de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP) y experto en política internacional.
El avance de AfD y las razones detrás del resultado electoral
AfD se convirtió en la primera fuerza del Parlamento regional, con 39 de las 83 bancas. “Hacen falta 42 escaños para formar gobierno. Por lo tanto, tienen que ver con quién negociar para conformar una mayoría o se van a convocar nuevas elecciones. Lo más probable es que logre apoyo de algún partido para llegar a gobernar”.
En esta línea, Briano dijo que “es un hecho preocupante. La Oficina Federal de Protección Constitucional considera que Alternativa para Alemania es un partido extremista que pone en riesgo el sistema democrático y, de hecho, plantea que sería necesario ilegalizarlo. Hace dos años, el líder de AfD en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, se reunió con el activista austríaco Martin Sellner para plantear repatriaciones masivas, es decir, que millones de inmigrantes sean expulsados del país”.
La victoria de este partido en la región sacudió los cimientos de la política germana. “En un país donde el nazismo y la apelación explícita a los símbolos nazis están prohibidos por la Constitución, este movimiento tiene algunos sectores nostálgicos y reivindicaciones muy similares al nazismo”.
En 2015, la entonces canciller de Alemania, Angela Merkel, decidió mantener abiertas las fronteras del país a los extranjeros. Esta política derivó en una llegada masiva de refugiados e inmigrantes a territorio alemán.
El ingreso de cientos de miles de inmigrantes generó cuestionamientos entre parte de la sociedad alemana, un contexto que favoreció el crecimiento electoral de AfD. Al mismo tiempo, según explicó Briano, “la inmigración es necesaria en Alemania para cumplir ciertos trabajos. Las propias patronales alemanas consideran importante tener mano de obra extranjera”.
Sajonia-Anhalt es un estado alemán mayoritariamente rural, con una población inmigrante muy reducida, por lo que existe una combinación de factores para considerar la victoria del partido ultraderechista. “Uno de los motivos es que la inmigración no es vista con buenos ojos. El otro es que consideran que la reunificación alemana se hizo a costa de ellos: fueron prácticamente integrados contra su voluntad o sin tener en cuenta sus propias consideraciones y deseos. Sienten que siempre son ciudadanos de segunda y que han estado relegados. Además, Sajonia-Anhalt es uno de los 16 estados federados de Alemania y se encuentra entre los más pobres”.
En ese sentido, el profesional indicó que “otro factor importante es que esa región siempre estuvo gobernada, desde 1990 hasta el día de hoy, por una colección de partidos del centro-derecha y, a veces, coligados con la centro-izquierda. Consideran que también es parte de un voto antipolítico o en contra de los que gobernaron históricamente esa región”.
La Alternativa para Alemania superó ampliamente el 20,8% que había obtenido en los comicios anteriores de 2021. “La AfD es un partido relativamente reciente, creado en 2013. Además de la llegada de millones de inmigrantes, la economía alemana se estancó con la guerra de Ucrania. Ha tenido muchos problemas, sobre todo porque la industria alemana dependía en gran medida de los recursos gasíferos de Rusia. Eso se cortó con la guerra y se vio obligado a comprar gas en Estados Unidos o en otros lugares, pero a un costo mayor”.
El pasado alemán, crecimiento electoral de la derecha y una campaña de redes sociales
En Sajonia-Anhalt existe también una importante presencia de población de origen ruso-alemán, entre ellos descendientes de los llamados “alemanes del Volga”. Se trata de comunidades de origen alemán que se asentaron en el Imperio ruso a partir del siglo XVIII y que durante la Segunda Guerra Mundial fueron deportadas por las autoridades soviéticas hacia distintas regiones de la Unión Soviética. Décadas más tarde, muchos de sus descendientes emigraron a Alemania, especialmente durante las últimas décadas del siglo XX, y conservaron vínculos con la lengua y la cultura rusa.
En este contexto, el docente señaló: “Los alemanes del Volga tienen una postura muy diferente a la del Gobierno federal, no importa el signo político. El gobierno se alineó claramente con Ucrania y tiene un discurso muy rusófobo”.
Esta diferencia también aparece en el debate político regional. AfD sostiene una posición crítica frente a la política alemana hacia Moscú y propone restablecer los vínculos económicos y culturales con Rusia, además de terminar con el apoyo militar a Ucrania. En Sajonia-Anhalt, la propia bancada de AfD impulsó iniciativas para fortalecer la enseñanza del ruso en las escuelas públicas.
Más allá de su crecimiento electoral dentro de Alemania, el avance de AfD también plantea interrogantes sobre la relación que mantiene con otras fuerzas de la derecha radical europea. “En el parlamento europeo, los partidos de extrema derecha todavía miran con cierta cautela, recelo o inquietud a AfD, porque las atrocidades cometidas por el nazismo todavía están muy presentes. Para ellos, por ahora, es como una especie de mancha venenosa”, sostuvo.
Luego de la política migratoria establecida por Merkel y, por ende, la irrupción y crecimiento del partido de ultraderecha, nacionalista y antimigración Alternativa para Alemania, se instauró y reforzó fuertemente el “cordón sanitario”, un acuerdo explícito entre los partidos democráticos tradicionales para no pactar, colaborar ni formar coaliciones con partidos considerados extremistas.
En ese marco, Briano dijo que “los partidos políticos tradicionales se comprometen a no darle apoyo para preservar la democracia. A la AfD le faltan tres bancas, por lo que tiene que negociar sí o sí con alguna de las otras bancadas. La Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), el canciller Merz y Angela Merkel pertenecen a este partido y no están dispuestos a pactar con estos grupos”.
Asimismo, añadió: “Pero hay un partido de izquierda bastante particular, la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), que tiene muchas posiciones similares a las de AfD. En cierto punto, a veces los extremos se juntan y, de hecho, están coqueteando con la posibilidad de otorgarles esas bancas para que la AfD forme gobierno en Sajonia-Anhalt”.
En las elecciones municipales de 2021, en Baja Sajonia, AfD sumó apenas el 4,6%. Este año obtuvieron 16,5%, demostrando un avance significativo. “Aunque ganó la Unión Demócrata Cristiana, AfD triplicó sus votos en Baja Sajonia. Es decir, también está creciendo del otro lado, en la parte occidental, lo que da la pauta de que es un partido que está yendo mucho más allá de ser un núcleo cerrado o minúsculo”.
Del mismo modo, el docente indicó: “AfD logró movilizar a muchísima gente que no votaba, tanto en la región donde ganó como en otros lugares. Además, algunos de sus candidatos, sobre todo el que se presentó en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, tuvieron una estrategia de campaña muy interesante. Era un vendedor de perfumes, joven, de 36 años, muy fotogénico, con un buen manejo de las redes sociales y supo utilizar la campaña negativa a su favor. En otro contexto, tiene un discurso anticasta, antipolítica o antiestablishment”.
En ese marco, la comparación con el presidente argentino Javier Milei también aparece como referencia para analizar las características y diferencias entre ambos fenómenos políticos. “Eso mismo lo usó a favor Milei. Ambos están en el espectro de las derechas radicales, pero con diferencias muy marcadas. Además, creo que el sustrato de la historia del nazismo es un elemento determinante. El nazismo también se concebía como parte de una civilización de miles de años. La idea de la raza aria, la vinculación con los mitos sajones y otros elementos de ese tipo no estaban presentes en La Libertad Avanza ni en la figura de Milei”.
En esta línea, Briano añadió que “Milei tiene un componente más mesiánico y místico, vinculado con la tradición judeocristiana. Son dos fenómenos que tienen algunos puntos de contacto y, al mismo tiempo, son muy distintos”.
El nuevo mapa de la derecha europea
Este crecimiento de la derecha radical no es exclusivo de Alemania. En Francia también se observa un fenómeno similar, con el avance de fuerzas de este espacio en los últimos años. El otrora Frente Nacional, ahora renombrado Agrupación Nacional, encabezado por Marine Le Pen, experimentó un crecimiento en su apoyo popular y electoral. De esta manera, según la empresa de sondeos Toluna Harris Interactive, Le Pen obtendría entre el 33% y el 36% de los votos en la primera vuelta.
Con respecto a la consolidación y expansión de la derecha en el continente europeo, Briano señaló: “Son partidos que supieron captar también el voto obrero. Según las encuestas, los votantes de AfD son los ciudadanos con menos instrucción académica, menos estudios y los trabajos peor pagos. No es solamente en Alemania, en Francia también”.
El Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), uno de los partidos más antiguos de Alemania, se convirtió en una fuerza minoritaria en la región y busca mantener su representación en el Parlamento. Los sondeos actuales lo ubican entre el 7% y el 8% de intención de voto. A nivel nacional, el partido ronda el 12% y se encuentra por detrás de la AfD, la CDU/CSU y Los Verdes.
Por el lado de Francia y de cara a las próximas elecciones, el socialismo francés busca reorganizarse tras la fuerte pérdida de peso que sufrió desde 2017. Si bien en las elecciones municipales de marzo de 2026 logró conservar el gobierno de ciudades importantes como París y Marsella, el Partido Socialista aún enfrenta el desafío de recuperar presencia a nivel nacional y superar la fragmentación del espacio de izquierda.
A raíz de esto, el investigador señaló que “el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y el Partido Socialista en Francia (PS), que antes eran el punto de referencia de los votantes de izquierda o trabajadores, ya no lo son. Muchos de los exvotantes están eligiendo los partidos de extrema derecha. En parte, porque es una expresión de voto descontento y bronca. Con la inmigración como principal chivo expiatorio, lo que lleva a los discursos de odio, racismo, violencia y simplificaciones”.
En ese sentido, Briano señaló: “Electoralmente han tenido éxito y, si hablamos de las reglas democráticas del juego, las están cumpliendo. No están haciendo un golpe de Estado ni intentando tomar el poder por asalto. Eso es lo más preocupante de todo esto. Estos discursos tienen que hacer reflexionar a quienes estudian y participan en la política y a la ciudadanía en general. ¿Cómo estos sectores, que antes no eran tomados en cuenta o no tenían incidencia en el discurso público, lograron no solamente instalar sus ideas, sino también tener cada vez más inserción, conseguir votos y acceder al poder?”.
La migración responde a múltiples factores, como guerras, crisis económicas y ecológicas, cuestiones culturales y la búsqueda de mejores condiciones de vida. “En muchos casos aparece la idea de que el inmigrante, el diferente o quien no pertenece a la mayoría es peligroso y responsable de todos los males. Sin embargo, los cambios sociales existen y la gente se mezcla, se cruza y viaja. La historia de la humanidad tiene que ver con eso: migraciones y transformaciones. No pueden detener el tiempo. Las sociedades cambian”.
En este marco, el docente ejemplificó: “La selección alemana de fútbol no es la misma que la de 1986 o 1990. Muchos de sus jugadores actuales nacieron en Alemania, mientras que otros nacieron en otros países, pero tienen ciudadanía alemana y son alemanes”.
Asimismo, agregó que “también hay contradicciones dentro de estos movimientos. Alice Weidel, líder de AfD, es lesbiana, está casada con una mujer inmigrante proveniente de Sri Lanka y vive en Suiza, aunque es parlamentaria nacional. Al mismo tiempo, habla de la familia tradicional y de cerrar las fronteras. Sin embargo, estos sectores son, en muchos casos, nostálgicos de un pasado idealizado. El contexto actual presenta algunas similitudes con los años treinta, aunque también existen diferencias importantes. Es una mezcla de dos tiempos”.
El eje franco-alemán es considerado uno de los principales motores políticos y económicos de la Unión Europea. Alemania es la mayor economía del bloque y una de sus principales potencias industriales, mientras que Francia es la única potencia nuclear de la Unión Europea desde la salida del Reino Unido.
La posibilidad de que dos de los países de mayor peso del viejo continente estén encabezados por fuerzas de derecha radical ya no parece tan lejana. “Hace 10 o 20 años, este escenario era algo imposible de pensar y parecía un futuro distópico. Hoy, no es tan irreal. Es un panorama donde no solo hay un crecimiento sostenido de la extrema derecha, sino que todos expresan un mismo discurso que plantea desafíos para todo el sistema político”.
A este escenario se suma el peso militar de ambos países. Francia cuenta con el principal arsenal nuclear de la Unión Europea, mientras que Alemania ha incrementado significativamente su inversión en defensa desde el inicio de la guerra en Ucrania. En este sentido, Briano advirtió que “una Alemania poderosa, que no tiene tantos complejos con su pasado, sería muy preocupante”.
En ese sentido, el investigador concluyó: “Sería realmente trágico que un partido neonazi llegara al poder. Además, eso implicaría que sea ilegal, porque la Constitución, la de 1949, se hizo sobre las ruinas del horror nazi y su simbología, discursos y propaganda están totalmente ilegalizados”.







