Debut literario: la pandemia como inspiración

 

 

Por Florencia Pucheu Sain*

 

“Esta es una obra de cuarentena”, así presenta Diego Rodríguez Moreno su texto “La Fiebre de la época”, una novela escrita durante la pandemia del COVID-19. Mientras el aislamiento hacía estragos, se fomentaban nuevos pasatiempos y se profundizaban nuevas angustias, Diego escribió lo que sería su primer libro. La experiencia doblemente sofocante de estar en cuarentena y escribir sobre eso.

En medio del caos, la incertidumbre y la falta de opciones para matar las horas, la salida apareció clara en el horizonte: escribir. Al principio eran solo versos, garabatos que Diego iba escribiendo y tachando con lápiz. Un relato en primera persona sobre las vivencias de un aislamiento tortuoso para su autor. Siempre acostumbrado a una vida al aire libre, para Diego Rodríguez Moreno quedarse en su casa no fue nada fácil.

-¿Cómo fue tu experiencia de la cuarentena?

La cuarentena la viví de forma muy difícil porque siempre fui enemigo de las paredes y de la estrechez de la casa. Fue difícil sobre todo por la angustia que despierta el hecho de que te corten las piernas, [como sociedad] estamos acostumbrados al movimiento, a llevar una vida ansiosa que es también como la fiebre de la época, el ritmo este que parece que no frena y es como una rueda incesante que va hacia no sabemos dónde pero que por momentos parece que va a explotar. Por eso creo que fue muy difícil, porque hubo que desconectar también de
cosas que uno ama y que uno disfrutaba hacer.

Como su relato, la conversación con Diego se dio en medio de la pandemia, a través de la plataforma Zoom.

-¿De qué manera decidís ponerte a escribir en cuarentena sobre la cuarentena?

Dije “Bueno voy a tener que improvisar y ver qué sale en mi casa encerrado”. Más que nada con todo ese torrente de emociones que despertó [la cuarentena] no sólo en mí sino también en toda la sociedad, sobre todo mucho miedo y angustia que fue lo que se padeció más frecuentemente en este encierro.

El pasado abril llegó el “impulso creador”, como Diego llama a su completamente inconsciente acto de escribir, las primeras páginas eran relatos en primera persona de lo que él estaba atravesando. Con el tiempo empezaron a surgir más ideas, escenas y fragmentos que fueron convirtiéndose en los ocho capítulos que componen La Fiebre de la Época. La novela pandémica es para su autor el primer proyecto “serio” que concreta con su escritura, aunque en todo lo que escribe “pone todo de sí”, esta fue su primera historia en superar la barrera del tiempo.

-¿Qué tanto de tus propias experiencias hay en La Fiebre de la Época?

En el tipo de literatura del que formo parte, para escribir de algo primero necesito vivenciarlo y experimentarlo. En la cuarentena hubo mucha información, en mis nervios, en mis sentimientos, en mi sangre de lo que estaba pasando en mí y creo que más allá de ser un relato en tercera persona hay bastante de mí. Sobre todo fue un acto revelador, el hecho de ponerme a escribir, porque también fue en cierto sentido una actividad terapéutica y algo en lo que ocupar la mente. Cómo la literatura acapara la imaginación es un acto verdaderamente revelador porque fue lo primero que escribí y lo primero que publiqué.

LA PUBLICACIÓN

Una vez terminadas las 98 páginas que componen la novela, a Diego lo asaltó la idea de publicar y vender su versión de la pandemia. El impulso a compartir su historia fue por “amor al arte”, el joven escritor asegura que nunca se dejó llevar por el reconocimiento o la visualización que su relato pudiera generarle.

– ¿Cómo surge el deseo por publicar lo que habías escrito?

La mayoría de los días de Diego en cuarentena consistían en preparar el mate y sentarse a escribir. Foto: Diego Rodríguez Moreno.

En un momento dije “¿por qué no hacemos una publicación? Capaz con esto que estoy escribiendo puedo despertar algo en alguien”, sobre todo porque traté de describir mucho lo que pasó en cuarentena. A fin de año decidí publicarlo, porque la novela la terminé de escribir en Mar del Plata en tres o cuatro meses.

Como su autor, el protagonista de la novela vive entre dos ciudades, una costera, gigante, ruidosa; y otra serrana, pequeña, con vecinxs y lugares conocidos por todxs. La novela y la vida de Diego no hacen más que asimilarse, ambas transcurren entre Mar del Plata y Tandil, ciudad de la que el autor es oriundo. Tanto él como el protagonista de La Fiebre de la Época son jóvenes inquietos, insatisfechos con la fiebre en la que vivimos como sociedad, absortxs en la tecnología y en la rutina.

MAR DEL PLATA, EL TRASBAMBALINAS DE LA NOVELA

Cuando las restricciones lo permitieron Diego volvió a Mar del Plata, donde se había instalado cuatro años antes de la pandemia, y continuó con la escritura de la novela. El COVID-19 lo había sorprendido en Tandil, visitando a su familia por lo que debían ser unos pocos días.

-¿De qué manera sentís que se reflejan Tandil y Mar del Plata en tu novela?

Cuando volví [a Mar del Plata] estaba escribiendo en ese momento escenas situadas en Tandil. Fue muy lindo porque estaba en [Mar del Plata] pero tenía la cabeza en Tandil. Al protagonista me lo imaginé viviendo en una ciudad parecida a la que vivo yo que es Mar del Plata, lo puse en un lugar donde toda esa aceleración, ansiedad y vorágine llegan a un extremo urbano, cosa que era diferente para él porque Tomás Hilder [el protagonista] no era de ahí sino que se había mudado de Tandil para realizar sus estudios. Entra también ahí un poco de lo autobiográfico y de ese choque que hay entre el “yo” de Tomás Hilder y esa desadaptación a la ciudad y esos nervios de estar rodeado de edificios y pensar “dónde voy a encontrar un cacho de sierra o un paisaje diferente”.

Uno de los lugares favoritos de Diego para escribir es la playa, donde sacó esta foto mientras escribía su novela

Las obras maestras que surjan por la cuarentena por el COVID-19 aparecerán quizás en unos meses, pero Diego ha reflejado sus vivencias pandémicas mientras sucedían. La Fiebre de la Época puede definirse como un diario sincrónico a los cambios de fase, el aumento de contagios de coronavirus, el sinfín de noticias agobiantes, los miedos, las angustias, las debilidades y la forma de un joven de lidiar con todo eso.

LA CUARENTENA PARA UN AUTOR

El pasado año, Diego no solo escribió su primera novela sino que vivió su primera publicación. Un hito en la vida de todx escritor/x quedó opacado por la pandemia, el amanecer y el ocaso de la obra de Rodríguez Moreno. El proceso de recolección de vivencias suficientes para componer su novela fue tarea diaria para este autor.

-¿Cómo era tu rutina diaria en los meses que escribiste La Fiebre de la Época?

Todos los días me levantaba, preparaba el mate, me ponía a leer y después me ponía a pensar en la novela. A veces salía por acá [la zona por la que vive], observaba mucho el paisaje que hay alrededor que es muy lindo y me cautiva y de hecho me inspiró bastante. Hay escenas de La Fiebre de la Época que son descripciones de lugares que tengo a 100 mts. Hacía mucho eso, cazar el mate, el termo y salir a explorar por acá cerca todos los lugares y eso me inspiraba muchísimo.

La cuarentena, como todo en Argentina, generó una grieta en la opinión pública. Muchas voces se alzaron en contra del aislamiento y lo que representaba, la de Diego fue una de ellas. Sorprendido por el firme acatamiento a los decretos gubernamentales que prohibieron durante gran parte del 2020 las reuniones sociales y la apertura de lugares de sociabilización, la ira y el malestar del escritor desencadenaron su capricho de crear un personaje que hiciera todo lo que él no tenía permitido hacer. Algunas escenas de su novela narran cómo el protagonista burla a las fuerzas policiales cuando quieren detenerlo por haber violado la cuarentena, en una clara sublimación con los deseos de su autor.

Sin embargo, Diego logra rescatar la oportunidad que la cuarentena significó para él como autor. La comprensión de que la literatura representa para él un punto de encuentro con sí mismo fue uno de los grandes descubrimientos que le dejó la pandemia. Para este autor, el próximo proyecto es una novela más extensa con más desarrollo de conflictos y nuevas narrativas. Lo que es seguro es que a los 25 años, solo pueden esperarse cosas mejores de Diego Rodríguez Moreno.

 

 

 

*Estudiantes del MediaLab, primer Laboratorio de Redacción para Medios Digitales. Se trata de un sistema experimental que consiste en el trabajo periodístico, de producción propia, que desarrollan alumnos del Taller de Redacción para Medios Digitales, correspondiente a la Tecnicatura de Periodismo Digital que se dicta en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

También puede gustarle...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.