Las investigaciones de estafas digitales aumentaron más de un 800% desde la pandemia

 

Ante un vuelco masivo a la actividad digital producto de la pandemia, los fraudes informáticos y las estafas digitales encontraron nuevas modalidades al momento de actuar. Por desconocimiento tecnológico o por falta de medidas de prevención al usuario, el robo de información a través de las redes hace que muchas personas terminen perdiendo los ahorros de toda su vida o sacando créditos impagables en el corto plazo.

El Equipo de Noticias de Canal Universidad dialogó con Javier Pizzo, Fiscal de la Unidad de Delitos Económicos, quien aseguró que “de un promedio de 120 investigaciones anuales vinculadas directamente a fraudes digitales, este 2021 vamos a superar las 1000”. Esta cifra implica un aumento de más del 800% desde el comienzo de la etapa de pandemia.

De un promedio de 120 investigaciones anuales vinculadas directamente a fraudes digitales, este 2021 vamos a superar las 1000.

Sin embargo, este crecimiento no encuentra una correlación directa en el aumento de personal capacitado para dar respuestas en la materia. “Tenemos una situación de ingreso de investigaciones que ha superado muchísimo la capacidad de respuesta que podemos dar. Las organizaciones estatales, como puede ser el Ministerio Público Fiscal, no crecemos en cantidad de recursos humanos o materiales. Es decir, la misma cantidad de gente, o menos de la que teníamos hace 10 años, estamos tratando de dar respuestas a mayor cantidad de personas”, explicó.

Con respecto a los métodos de actuar de estos grupos criminales, el fiscal reveló que las modalidades de fraudes digitales son múltiples y van mutando porque se van adelantando a los grupos de persecución“. A lo que remarcó la importancia de “alertar sobre esta conflictividad para que la gente tome prevenciones a la hora de recibir un mensaje o de intentar gestionar algún tipo de negocio mediante los medios digitales”.

La importancia de alertar sobre esta conflictividad para que la gente tome prevenciones a la hora de recibir un mensaje o de intentar gestionar algún tipo de negocio mediante los medios digitales.

Si bien las estafas relacionadas a llamados telefónicos solían ser las más conocidas, “en el 2020 tuvimos un gran problema con los contactos que hacían supuestos entes oficiales que hacían ir a la gente a un cajero para obtener sus claves y así gestionar créditos. Es decir, sustituían la identidad de la víctima en el home banking y le extraían dinero de la cuenta o le tomaban un crédito donde las cuotas quedaban a cargo de la víctima”.

Ante la advertencia al Banco Central realizada por la Unidad de Delitos Económicos debido a la falta de medidas de seguridad para identificar a la persona que solicitaba ese crédito, “este año se resolvió con una medida de prevención. Si bien de esta manera se acotó este tipo de delito, en esa mutación de la que hablábamos, aparecieron otras modalidades: la sustitución de identidad en WhatsApp para obtener toda la información que una persona guarda en su dispositivo móvil. Esto es lo último donde estamos teniendo muchos casos”, concluyó Pizzo.

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