El sueño americano: “Argentina te impulsa a emigrar y la pandemia a volver”

Foto: Producción propia

 

Por Valeria S. Moreno*

 

Desde hace varios años, cientos de argentinos deciden dejar atrás su vida en el país para partir en búsqueda de nuevas oportunidades. Para algunos, su decisión se basa en las ganas de explorar el mundo, conocer nuevas culturas y estilos de vida. Para otros, en cambio, pesa más la creciente crisis económica y la preocupación por un futuro poco exitoso en nuestro país.

Según datos oficiales proporcionados por la ONU, en el 2019 se registraron 1.013.414 emigrantes de la población argentina. Muchos de los destinos elegidos fueron España, Estados Unidos, Australia, Alemania, entre otros.

Esta es la historia de uno de esos jóvenes, que representa a una ínfima porción de los argentinos que viajaron para establecerse en el exterior pero que debió regresar en plena Pandemia. Su nombre es Fernando Martínez, tiene 25 años, oriundo de Mar del Plata y es Técnico Universitario en Programación, egresado de la Universidad Tecnológica de dicha ciudad.

¿Qué te impulsó a irte de la Argentina?

La decisión no fue fácil, porque sabía que tenía que resignar mi vida entera acá. Y cuando decidí, compre el pasaje y ahí inicie una travesía bastante particular y que no podré olvidar. Argentina te impulsa a migrar. Todo comenzó en febrero del 2020, cuando se iniciaba la pandemia del Covid-19, me fui en busca de un futuro mejor a Estados Unidos. Con todos mis ahorros y una valija partí hacia donde creí que tendría mejores oportunidades. Cuando llegue, me hospede en un hostel de los más económicos, ya que no contaba con mucho dinero ni tampoco sabía cuánto tardaría en encontrar trabajo.

¿Es sencillo buscar trabajo en Estados Unidos?

No, por lo menos para mí no lo fue. Me levantaba muy temprano para ir caminando hacia el centro comercial de Miami, me la pasaba entre 6 a 8 horas por día repartiendo curriculums en cada lugar posible. Pero la sorpresa me la llevé después cuando regresé al hostel donde me hospedaba, me encontré con que me había robado todos mis ahorros y solo me quedaba para la comida.

 

Ahora entiendo cuando decís “travesía” es acá donde comienza, ¿no? ¿Cómo pudiste resolverlo?

La travesía es más adelante, pero continúe en mi búsqueda laboral, pero sin éxito. Llego el día de abandonar el hostel y ya estaba con poco dinero. Recordé que días atrás me había hecho amigo de una chica que viajaba desde Argentina y se iba a quedar en casa de un familiar, me contacté con ella y me ofreció un lugar hasta que pudiera encontrar trabajo.

¿Cuánto tiempo estuviste buscando entonces?

Bastante pero luego de una semana, conseguí que me entrevistaran en un restaurant llamado “TGI Friday’s” para el puesto de host. Me dijeron que comenzaba al otro día, pero tenía que comprar una camisa, pantalón de vestir y zapatos. Tuve que pedir dinero prestado a mi amiga y al otro día comencé con una jornada de 12 horas, los pagos eran quincenales y con mi primer pago pude devolver el dinero que mi amiga me prestó y con el segundo sueldo ya me podía mudar.

 

Al inicio de la entrevista hablaste de una “travesía” y con muchos énfasis, ¿es ahora donde empieza?

Si, ahora empieza la pesadilla para mí porque la pandemia ya era una realidad en todo el mundo. Estados Unidos debió cerrar todo, en especial los restaurantes, y yo llevaba apenas dos semanas trabajando. De un día para el otro el dueño nos llama a todos avisando que tiene que cerrar dos meses, no sabía que hacer así que no me quedo otra que pedirle a mi amiga hospedaje.

Si la Pandemia hizo y sigue haciendo estragos en todo el mundo, pero luego de esos dos meses ¿pudieron abrir finalmente los comercios? ¿volviste a trabajar?

Si, la economía se tenía que mover de alguna forma. Varios comercios, en especial del rubro gastronómico pudieron abrir sus puertas. El restaurante lo hizo con todos los protocolos correspondientes, pero con menos horas de trabajo para todos los empleados. Me afectó directamente en el salario ya que me lo redujo a la mitad. Además, debido a restricciones, los colectivos solo pasaban hasta cierto horario, con lo cual no tenía forma de volver por la noche. Así que, decidí comprar una bicicleta usada en una subasta. De esa forma estuve un mes entero, yendo en bici más colectivo y volviendo a puro pedaleo a la casa de mi amiga, lo que eran 25 km aproximadamente.

¿Cuánto tiempo estuviste haciendo este trayecto al trabajo? ¿no pensaste en buscar otro?

La verdad que mucho no lo iba a poder soportar porque terminaba muy tarde y el trayecto en un punto era cansador. A la par buscaba algo cerca hasta que un día vi un anuncio en un comercio cercano a donde pedían para el puesto de cajero. Llevé mi currículum, me llamaron y quedé seleccionado para el puesto. El salario era similar, pero con la ventaja de que estaba a media hora de distancia en bicicleta. Estuve aproximadamente dos meses allí, mientras vivía con mi amiga y ahorraba lo más posible para prevenirme de cualquier imprevisto.

 

Y en Pandemia los imprevistos son el común denominador, pero en este caso me comentas que estuviste dos meses ¿encontraste algo mejor?

No, el imprevisto fue que la empresa decidió acortar personal, y yo que era quien menos antigüedad tenía por lo tanto fui el primero en ser despedido. La pandemia parecía no tener fin y mi amiga debía irse nuevamente a Argentina, con lo cual decidí también emprender el viaje de regreso, con pocos ahorros pero que serían más significativos en la conversión.

¿Cómo hiciste para volver a Argentina?

Estaba contento porque podía volver, mi amiga se fue primero en un vuelo de repatriación. Yo, al contrario, tenía el regreso por un vuelo comercial, pero al momento de embarcar me confirman que estaba cancelado. Y era debido a que Argentina tenía sus fronteras cerradas y solo se permitían vuelos de “repatriación”. La aerolínea que repatriaba cobraba muy caro, por lo que insistía con mi vuelo original, pero sin respuesta por el momento. Me fui a un hostel cerca del aeropuerto hasta que se solucione el tema de mi vuelta, pasó una semana y decidí ir al aeropuerto a solicitar una solución urgente, ya me estaba quedando sin dinero. Mi aerolínea no me brindaba ninguna, y para ser repatriado debía pagar cerca de 1000 USD. Lo cual era un despropósito siendo que yo ya había pagado un pasaje.

Pero ¿Cuánto tardaste en hallar una solución? ¿La única forma de regresar era por medio de esos vuelos de repatriación?

Unos cuantos días diría. Reclame incansablemente por una respuesta de mi aerolínea, durmiendo, comiendo y hasta aseándome en el aeropuerto, ya que no contaba con dinero suficiente para pagar un hostel y debía reservar el dinero por si mi única solución era ese “vuelo de repatriación” al cual yo me rehusaba a destinar mis últimos ahorros. Pasada la semana deambulando por el aeropuerto, con mi equipaje hacia todos lados, habiéndome hecho amigo de otras personas que se encontraban en una situación similar a la mía.

¿Por qué te decidiste?

Me decidí a pagar el precio que se me exigía para volver a casa en un vuelo de repatriación y embarque al día siguiente. Ya había dado aviso a mi familia para que me esperen en el aeropuerto, ya estaba realmente seco. Llegue a Argentina luego de varias horas de vuelo, pase migraciones y cuando fui por mi valija, no estaba… Finalmente, me encontré con mi familia, los abracé fuerte y llorando de la rabia de haber perdido lo poco que me quedaba del viaje. Y emprendimos el camino de regreso a Mar del Plata.

Fernando, ya estando en su ciudad natal, continuó sus estudios y capacitándose de forma virtual con el fin de encontrar un trabajo acorde a su perfil de programador. Actualmente trabaja en ACCENTURE y se desempeña como Tech Arch Delivery Associate. Recuerda toda su “travesía” con una sonrisa, pero de algo está seguro, regresó y tiene el trabajo de sus sueños. Se siente realizado y orgulloso de todo lo que logró habiendo atravesado tantos obstáculos lejos de su país y de todos sus seres queridos. Su lema:

“No darse por vencido y salir adelante con firmeza, fuerza y determinación”

 

 

*Estudiantes del MediaLab, primer Laboratorio de Redacción para Medios Digitales. Se trata de un sistema experimental que consiste en el trabajo periodístico, de producción propia, que desarrollan alumnos del Taller de Redacción para Medios Digitales, correspondiente a la Tecnicatura de Periodismo Digital que se dicta en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

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